Engendro

El engendro esta sobre la cama, juega con los ojos y decide dormir, pone música de los pixies y tararea con ellos “vamos” y “where is my mind?”. Siente, recibe o manda impulsos eléctricos sobre su extremidades, entra en shock ―al menos el cree eso―  siente el impulso nacer en su tronco e imagina su viaje por el sistema nervioso, lo expulsa por los dedos de los pies, en forma de contracción, ¿lo sueña? o realmente ocurre, el no lo sabe y de hecho no le importa. Aun no decide si esta despierto o no, solo piensa en lo que siente y si es real o no, le importa una mierda. Ahí esta y vino para quedarse, quiere dormir, se ha desvelado mucho últimamente trabajo, trabajo, trabajo es lo único que le ha ocurrido de interés, ¿interés? eso es solo para no decir que no ha hecho nada, nada de lo que le gusta hacer, de los que deseaba hacer, de lo que estaba en su lista y esperaba hacer y ni siquiera a podido echar raíces, «¿raíces?... ¡Ni que fuera un puto árbol!». Paciencia y conformidad, algún día llegara la redención, será algo distinto, al menos propio, no prestado por aquellos que antes que tu y que al igual que tu esperaban lo propio y se conforman con los restos, con las caridades de quienes han perdido la fe. Te mantienes inamovible, como si lo que esperas fuera a llegar por arte de magia y así aguardas, conforme y satisfecho, a que todas las señales divinas ―como si creyeras en dios― aparezcan de súbito y te digan contundentes e inapelables «esto es tuyo, es lo que te corresponde del destino y de la humanidad», te quejas de la autoridad, de la subordinación, dices que jefes, que siervos, señores y serenidades no sirven para nada, que estas mas allá de eso y de todo lo material... Pero entonces ¿Por que siempre esperas para actuar una orden, el estimulo externo que te diga que es lo que tienes que hacer?, será que lo haces para tener algo que te permita justificar tus actos en caso de error, redimir tus equivocaciones bajo la premisa de que no fuiste tu quien decidió hacerlo, que fue el superior quien se equivoco, que efectivamente era un error previsible, prevenible, pero que tu lo único que hiciste fue acatar ordenes, que nadie te puede culpar por seguir las instrucciones al pie de la letra; como si eso fuera suficiente para exonerarte de toda culpa, como si eso te quitara lo imbécil. Triste engendro, sigue soñando, sigue esperando, ¡llegaras lejos!.
Su voto: Nada Promedio: 4 (2 votos)

Comments :

Me asusté....

Wow amigo!... es como si fuera una bella descripción de lo que a veces siento que soy…. Pero no me considero engendro!!!! Aunque es una palabra acertada para perturbar al lector si se siente identificado con eso… El inicio –primer párrafo- muy bueno, es como buscando ese estado de relajación y del más allá –nunca escuché a los Pixies, es la primera vez, buen tema, linda letra y hace buen juego con lo que quieres expresar- tratando de resaltar siempre esa despreocupación que caracteriza al personaje. El protagonista parece una persona agobiada por su rutina, pero acostumbrado –algo que nos pasa a la mayoría-, alguien conformista que renuncia a sus sueños y acata responsabilidades impuestas por terceros –olvidándose de sí mismo-… una persona cómodamente sufrida. En cuanto al último párrafo, creo que la paciencia es primordial en la vida, el conformismo es el peligroso. Concuerdo también en que la fe no nos dará lo que buscamos si no nos preocupamos por buscar lo que creemos necesitar. Algo en lo que difiero, es en que tener jefes nos hace sentir seguros, que nos marquen qué pasos dar, cómo hacer nuestras tareas, o qué debemos hacer –transformándonos en marionetas-, pero ésta es otra situación, ya que tiene miedo a la equivocación y quiere echarle la culpa de sus posibles errores futuros a su superior –para lavarse las manitos-. Gran verdad tienes en que si uno se queda quietito, esperando, los sueños se convierten en nada. Hay que aprender a superarse, a no estancarse, pues es la única forma de sentir que la vida vale la pena…. Ufff… Este textito es una buena reprimenda para los que somos conformistas ja!... Muy fluida la redacción… ay! caray! Me gustó!... Saludos….Nora  

Ese es el dilema...

Cuando se hace el recuento y de todas maneras da igual, en algun momento el cansancio se refleja como apatia, el juego de nunca acabar, un ente que juega con nosotros y en el estira y afloja puede salir contraproducente. Aunque si debo aclarar que no tiene la misma virtud que tus otros escritos, en donde nos encierras en un juego mental perturbador, si siento esa mezquinidad en la reflexion esta vez, sea tal vez por que la misma no lleva a la cruel realidad y no se viaja mas alla, o por que en su momento no se dio el entusiasmo si no la vacuidad que se refleja en las letras y de algun modo me contagia al leerlo (buena seña, pues para mi, lo mas importante al escribir es que las leytras sean una clase de epidemia que se pueda transmitir al lector). Un punto muy favorable, es que describes este sentimiento como un observador, no como protagonista y eso le da un toque mas cruel. Aunque tambien pude haber entendido mal, (que no lo creo por que el snetido se lo da el lector), y se trate solo de una forma de despersonalizacion.  

Besos :)
Criza.