La mosca que tenía nombre de hombre

  • user warning: Table 'Doxografia.adx_semaphore' doesn't exist query: SELECT expire, value FROM adx_semaphore WHERE name = 'locale_cache_es' in /home/content/p/o/l/polokratez/html/includes/lock.inc on line 154.
  • user warning: Unknown column 'u.signature_format' in 'field list' query: SELECT c.cid as cid, c.pid, c.nid, c.subject, c.comment, c.format, c.timestamp, c.name, c.mail, c.homepage, u.uid, u.name AS registered_name, u.signature, u.signature_format, u.picture, u.data, c.thread, c.status FROM adx_comments c INNER JOIN adx_users u ON c.uid = u.uid WHERE c.nid = 22 AND c.status = 0 ORDER BY c.thread DESC LIMIT 0, 50 in /home/content/p/o/l/polokratez/html/modules/comment/comment.module on line 992.
A la tierna edad de 8 años miré un documental de las moscas, me pareció fascinante. Mientras lo veía, mi abuelo moría  en el baño, resbaló en la tina y murió desagrado. Lo vi cuando entré. Dicen que enfermé por eso, pero yo me siento muy bien. Me gusta dejar la carne fuera del refrigerador; la carne podrida atrae a las moscas. Comerla me enferma, pero me gusta, no la puedo comer muy seguido. Siempre estoy masturbándome mientras miro por la ventana, me gusta cuando pasan las niñas de las secundarias, todas lleven faldas cortas. La ventana da a una calle muy transitada. Trabajo en una carnicería y me gustan los perros. Hoy toca pagar la renta, me siento enfermo por la carne, pienso vomitarle al casero, mi temperatura está alta. Ahí está, es él en la puerta. Le abrí. — ¿Otra vez estás enfermo? —si…creo que es el agua. — estás loco, nadie más está enfermo. ¿A que huele? ¿Tienes un cadáver ahí? — son los restos del perro. —creí haberte dicho que sacaras al perro a cagar. —lo sacaré cuando me avise. —Como sea, dame el dinero…—extendió la mano. —…—me preparaba. — ¿Qué tienes? —me miró feo. Ahí, fue ahí. —¿Que te pasa?— siiiiii, había un asco en su cara. —el agua de tu maldito edificio me enferma, me largo, no te pagaré. A las moscas les gusta el azúcar. Me largué, maté al perro. Caminaba por la calle, la gente me rehuía. De repente todo se nubló, creí que estaba muriendo. Desperté en una cama. Todo ahí estaba tan limpio. — ¿Está bien?— A las moscas les gusta lo dulce. — ¿Quién eres?—le pregunté a la persona que me interrogaba. — soy del voluntariado de ayuda a las personas sin hogar—me dijo. Que oportuno — ¿le ocurre algo?—me preguntó. Negué con la cabeza. De repente me quitó un trapo mojado de la frente. — ¿se siente mejor?...ya no tiene temperatura —dijo después de colocarme un termómetro en la axila. —si Aún existían esos bastardos que se dicen voluntarios. No les creo. Era de noche. —oye. ¿Por cuánto tiempo me van a mantener aquí? — usted no está aquí por fuerza, la entrada y salida es libre. — ¿si no tengo casa me puedo quedar? —si, el tiempo que usted guste. Se le proporciona desayuno comida y cena, el área de comedor está por allá, tiene un baño y hay unas regaderas por allá. Ya que se siente mejor puede tomar una cama en uno de los cuartos. ¿No tiene pertenencias? Cuando lo encontré no traía nada. —no, no tengo nada. Mi perro era lo único y se murió. —cuanto lo siento. Se preguntarán cómo era aquel. Bien, trataré de decirles. — ¿Cuántos años tienes?—le pregunté. —18. Es necesario tenerlos para ser voluntario. Era un monstruo. Era como contarle cosas obscenas a un sacerdote a propósito. Era como un pequeño gránulo de azúcar. Me parecía venido de una invasión extraterrestre. Siempre fui guiado por mis pecados. Me paré en medio de la calle, seguí la carne podrida y su olor. Cada vez que mis labios tocaban los de otra persona, sentía que besaba la mierda; todas las bocas, todos los cuerpos; estaban corrompidos. No había muerte física, pero podría decir que todos vegetaban, todos  podían mover  sus miembros y podían hablar. Miré a mí alrededor,  todos trataban de ahuyentarme. —¿Qué pasa?—le pregunté a un transeúnte, era un anciano, lo tomé de los brazos para forzarlo a responderme, pero sus ojos no me miraron y no respondió, pareció no escucharme siquiera, después dejé que siguiera su camino. Por primera vez tenía la sensación de haber probado eso dulce que le faltaba a mi vida… —¿Qué hice?—mis manos estaban llenas de sangre. Fin.
Su voto: Nada Promedio: 3.3 (3 votos)