El triste

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¡Déjame, esta noche, contentarme!

Esta noche trataré de abrazarme para así olvidar todo el rencor que me tengo.

No soy nadie

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Engendro

El engendro esta sobre la cama, juega con los ojos y decide dormir, pone música de los pixies y tararea con ellos “vamos” y “where is my mind?”. Siente, recibe o manda impulsos eléctricos sobre su extremidades, entra en shock ―al menos el cree eso―  siente el impulso nacer en su tronco e imagina su viaje por el sistema nervioso, lo expulsa por los dedos de los pies, en forma de contracción, ¿lo sueña? o realmente ocurre, el no lo sabe y de hecho no le importa.

Suciedad, Sociedad.

*“¿Se supone que un castigo debe ser un consuelo? Que triste que necesitemos consuelos, que triste que merezcamos castigos. La vida o la gran espera…”*    

Algo muy dentro duele...

Es asi...

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De verdades y mentiras...

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Paradoja

Que no existo en realidad, que soy producto de la imaginación de alguna mente retorcida. Que mis confines y limitaciones se reducen a los humores y a la apetencia con la que inicie su día cierta y bastante limitada persona. Que no hay forma de definir mi naturaleza, que soy un ente abstracto, mas una idea que un ser palpable, confinado a los pensamientos de un tercero, un completo extraño que a ratos me ama y me encumbra y en otros me maldice y pervierte. Dicen que en todo caso lo que en realidad sea no llega, llegara y ni remotamente se aproximara a las dimensiones que de cuando en cuando ocupo gracias a, por y para la mente de algún desdichado que no tiene nada mejor que hacer. Uno que de cuando en cuando se da el lujo y me hace el favor de charlar conmigo, compartir sus vivencias y mientras yo le remito mis opiniones que, según cuentan, no son mías propias, sino que esta persona, ¡si esa de la imaginación retorcida!, inventa para que le platique, para no sentirse sola y creer que en su vida hay un incidente que va mas allá de lo que llego a ser aquella prematura pubertad.

Como guerrera

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